Seguro que muchos de vosotros recordareis cuando ibais a la carnicería del pueblo a realizar la compra de la semana. Allí estaba él, un hombre apuesto y simpático ubicado tras el mostrador esperando para recibirnos. Una sonrisa de oreja a oreja y unos ¡buenos días! capaces de alegrar la peor de tus mañanas. – ¿Ponemos lo de siempre? Medio de kilo de costillas, 700 gramos de lomo cortado finito, 4 hamburguesas y una bandeja de pincho moruno troceado. Lo sabía todo, vuestro nombre, que queríamos, cómo os gustaba cada producto e incluso recomendaba otros productos en función de tus gustos y preferencias.

Dos décadas después y en pleno auge de la Customer Experience, nos damos cuenta de que aquel hombre estaba ofreciendo la mejor de las experiencias que un cliente podía tener.

Para Contact Center Institute, de eso se trata la Customer Experience; conocer a tu cliente, qué gustos tiene, cómo quiere tus productos, qué le incomoda, qué puedes hacer por mejorar su experiencia con tu marca… y así una larga lista de preguntas que ponen el foco sobre lo más importante, el cliente. El mayor problema que tienen las empresas hoy en día es el esfuerzo y lo costoso que puede resultar ver la situación desde el punto de vista del cliente.

¿Y vosotros, desde qué punto de vista miráis?